La secreta sorpresa de las estaciones en el cuerpo,
las variaciones de lo mismo como banderas rojas en el mar.

Esperamos sorpresas pero no las provocamos,
vienen a nosotros ingrávidas, y las seguimos
como se sigue el sol partido en una vereda bajo los árboles.

Su condición de sueño enviando señales
que los obreros de la mente transcriben frenéticos
buscando una clave para descifrar
lo que tiene su propio resplandor apagado.

Todos buscando comerse la materia
blanquecina y sólida, como un yogurt entero,
que se levanta entre ellos.

El mañana gordinflón. El mañana tomando sol bajo el sol.
El mañana tomando agua de una manguera. El mañana con la boca
sucia de dulce de leche.

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