Madre: a veces me chisporrotea el pelo, el cerebro me baila
en el cráneo, y tengo que escribir, no es mi culpa.
Madre: se me acalambran las piernas, tengo que rodar
abajo de la cama y dormir abajo.
En nenes y viejos veo mi espejo.
Se me pusieron los ojos en blanco,
a punto de estornudar. Acudían a mí las lenguas
pero yo no las hablaba, porque no quería hablarlas.
Me hice un rancho y me dejé crecer la barba.
Estoy saltando mientras te escribo, con el rancho a cuestas.
Estoy desmalezando el patio y juntando lombrices en una lata.
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